Imanol Caneyada construye una distopía desde el norte



El narrador ganó el Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” 2020 con “Nómadas”, una novela que se ubica en una Sonora devastada por la industria minera. “Las mineras se van apropiando absolutamente de todo, de las dinámicas culturales, sociales, de estos pequeños pueblos, los vampirizan; y cuando dejan de ser útiles, pues se van y dejan regiones asoladas, que es un poco la idea del valle de Sonot”, manifestó a ZETA el autor


Tomado de: Zeta

Dia de publicación: 2020-10-13


Un narrador emblemático de la narrativa del Norte de México es Imanol Caneyada, recientemente ganador del Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” 2020 con “Nómadas”, novela que tiene como escenario el Valle de Sonot, nombre prehispánico que hace alusión al Estado de Sonora, devastado por la industria minera.

“Se trata de una novela de anticipación que apuesta por la creación de un complejo mundo distópico, que maneja con acierto la caracterización tanto del lenguaje como de los personajes, enmarcados ambos elementos por una estructura narrativa que da muestra de un oficio consolidado, y que entrega al lector una inteligente trama que transcurre entre la tensión constante”, determinó el Jurado que le concedió el Premio, integrado por Elpidia García Delgado, César Silva y Darío Zalapa.

“Es una enorme felicidad y, sobre todo, un estímulo para seguir trabajando. Creo que estos premios funcionan un poco así; quizá el oficio de novelar, de narrar es largo, porque estás un año, dos años trabajando y no sabes muy bien qué es lo que va a pasar, si te van a publicar. Es más, ni siquiera tienes certeza de que vas a terminar. Entonces, este tipo de premios sirven como un enorme estímulo para seguir trabajando, porque las dudas siempre están ahí, siempre uno duda de lo que está haciendo, uno siempre se pregunta si vale la pena lo que está haciendo”, expresó a ZETA Imanol Caneyada, quien también compartió algunos pormenores de su premiada novela.

EL ORIGEN

En “Nómadas”, Imanol Caneyada cuenta la historia de Superhombrecito, un enano llamado Eleno, y de Veneno, un gigante de dos metros. Ambos trabajan en el bar Trinidad, donde son la atracción principal en los shows nocturnos; pero un día el enano apareció muerto en un hotel, por lo que su amigo Veneno tratará de investigar.

Caneyada atrapa al lector primero por el fascinante tema del enanismo mientras Veneno indaga la muerte de su amigo, pero luego lo conduce no solo a los orígenes de Eleno, sino hasta Sonot, un valle alusivo al Estado de Sonora devastado por la industria minera, donde ahora destaca la empresa fabricadora de drogas LifeLab.

El autor lleva al lector por diversos subtemas como la democracia o el autoritarismo de algunos gobiernos, así como la contaminación y desolación de los pueblos mineros en México, hasta el binarismo y el feminismo.

– ¿De dónde surgió la idea de “Nómadas”, cuál fue el punto de partida?”, cuestionó ZETA al ganador del Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” 2020.

“El punto de partida fue el tema de las empresas extractoras en las minas, que son tremendamente contaminantes y en un Estado como Sonora, que hay muchísimas, el impacto ecológico es brutal. Hace cinco años hubo un derrame de productos tóxicos, producto de la mina del cobre de Grupo México en el Río Sonora, como periodista me tocó hacer algunas crónicas, reportajes, entrevistas y recorrer el lugar. La verdad el impacto fue mucho más grande del que se dice. En general, el paisaje de Sonora, un paisaje minero, toda la zona de Cananea, Nacozari, son lugares desoladores después de décadas de explotación minera, es realmente apocalíptico, es como uno podría imaginar un futuro si seguimos como seguimos, explotando al planeta. A partir de ahí surge la novela”, contó Caneyada.

“Luego se atraviesan otros temas, personajes que son obsesivos en mí como los enanos, que aparecen en varios cuentos míos; el tema político que está muy presente en la novela, el futuro de la democracia, el futuro de los gobiernos autoritarios que resurgen de nuevo, que se vuelven muy atractivos: Bolsonaro en Brasil y Vox en España, que se ha convertido en una opción política más vigente, cuando su discurso es totalmente fascista. La idea era jugar también con esa posibilidad, cómo el capitalismo se siente cada vez más cómodo con la idea de los gobiernos autoritarios aliados a ellos. Entonces, la novela es una confluencia de varios temas, y el tema del nomadismo está ahí presente todo el tiempo y tiene que ver creo que con mi condición nómada, como individuo, pero también como una posibilidad real para construir una utopía”, refirió el autor.

EL NORTE DE IMANOL

Nacido en San Sebastián, España en 1968, Imanol Caneyada contó a ZETA que luego de recorrer diversos países, antes de desembarcar en México estaba recorriendo Canadá, hasta que llegó en noviembre de 1989 a Cozumel, Quintana Roo. Aunque de 1990 a 1997 vivió en Ciudad de México, en 1997 el desierto sonorense se convirtió en la materia prima fértil para su obra periodística, pero también literaria.

“Me suelen poner ‘escritor español’, nací allá en España, pero realmente me considero un autor mexicano, un autor del Norte, claramente mi tema, mi lenguaje y la construcción de mis personajes son totalmente norteños; de hecho, cuando voy para España a visitar a mi familia me siento un poco extranjero porque llevo más años aquí que allá, además, totalmente adaptado a la cultura mexicana y norteña”, describió el nacionalizado mexicano en 2005.

– ¿Por qué prefieres el Norte y el desierto para crear tu obra?

“Conocí el norte a través del periodismo, además como ciudadano. Llegué hace 23 años a Sonora, y, bueno, padezco el Norte, padezco Sonora en el buen sentido de la palabra; pero el hecho de haberlo vivido como periodista para periódicos locales de la región -no como enviado especial que entra y sale, sino que está ahí-, creo que con esos ojos me abrió una serie de realidades que son escalofriantes, pero que también como novelista me surtieron de historias para contar.

“Una novela en gran medida es atmósfera, creo que una de las atmósferas más fascinantes que hay en el planeta es la del desierto. Cuando llegué a Sonora y conocí el desierto, me enamoré del desierto; entonces, la presencia del desierto es constante por esta fascinación que sentí en mí, que tiene que ver con el hecho de que en apariencia parece un lugar inerte, pero a medida que vas conociéndolo, lo vas recorriendo, que vas entrando, descubres la enorme vida que hay, que subyace en esta aparente inanición y es ahí cuando la fascinación se multiplica.

“Creo que esta combinación de atmósfera, por un lado, y por otro lado el haber conocido el Norte desde el ejercicio del periodismo y haber conocido historias alucinantes, hace que la conjunción sea perfecta para narrar, para contar historias”, refirió Caneyada.

PUEBLOS MINEROS

Imanol Caneyada es uno de los escritores no solo conocedor de Sonora, sino que su obra está edificada desde el desierto, escenario donde ahora se ubica “Nómadas”.

– ¿Podrías hablarnos del río y del valle de Sonot de “Nómadas”, escenario simbólico o muy representativo del Norte de México, donde abundan los pueblos mineros?

“Específicamente Sonot sí está muy inscrito en lo que es el Río Sonora, los pueblos del Río Sonora; de hecho, el nombre es un guiño al nombre prehispánico de la región. No está comprobado, pero una posibilidad que manejan los historiadores es que Sonora venga de Sonot, nombre originario; entonces tomé ese nombre originario como un guiño.

“La verdad es que es todo este universo del Valle de Sonot y del pueblo de Sonot está inspirado en estos pueblos del Río Sonora por la industria minera, tan brutalmente saqueados, porque no solamente saquean la tierra, también sus posibilidades económicas fuera de la minería.

“La minería es una especie de gran aspiradora que destruye no solamente el ecosistema, sino las formas de vida que existían antes de la llegada de las mineras; de manera que la agricultura, la ganadería, van desapareciendo y el único futuro que tienen estos pueblos es las propias mineras. Las compañías se apropian de todo, las compañías se apropian de la cultura; por ejemplo, en Nacozari el Ayuntamiento no tiene una casa de la cultura y sin embargo Grupo México tiene una casa de la cultura espectacular y organiza una Feria del Libro maravillosa. Las mineras se van apropiando absolutamente de todo, de las dinámicas culturales, sociales, de estos pequeños pueblos, los vampirizan, y cuando dejan de ser útiles pues se van y dejan regiones asoladas, que es un poco la idea del Valle de Sonot.

“Incluso, el tema de la seguridad privada es real; en Cananea la seguridad privada que tiene Grupo México tiene mucho más dinero, muchos más medios materiales y recursos humanos que la Policía Municipal de Cananea. Bueno, te das cuenta cómo una empresa en una región puede convertirse en el Estado y desplazarlo, y simplemente tener ahí a los títeres de los políticos para simular esto que llamamos democracia; es un poco el escenario del Valle de Sonot y esta empresa LifeLab, es una empresa inventada, pero tiene que ver mucho con estos enormes corporativos que arrasan con todo, que se adueñan de las vidas de la gente. Es impresionante cómo se adueñan de las vidas de la gente de estos pequeños pueblos”, discurrió Imanol Caneyada.

INFLUENCIAS PARA UNA DISTOPÍA

Para crear “Nómadas”, el autor reconoció tres autores que han influido en su obra distópica ubicada en el futuro, dentro de unos 30 años, entre ellos el antropólogo israelí Yuval Noah Harari; el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han; y el filósofo, escritor y comisario de arte español Paul Beatriz Preciado.

“Tenía ganas de escribir una distopía. Originalmente no lo tenía pensado como una novela, empezó como un relato, me gustó el universo que había creado, este futuro a 30 años, más o menos, entonces seguí con la idea de la novela”, confesó a este Semanario Imanol Caneyada.

En cuanto a por qué una distopía, el ganador de Premio Nacional de Literatura “José Fuentes Mares” 2015 por “Hotel de arraigo” (Suma de Letras, 2015), argumentó:

“Hay como tres lecturas que influyen mucho en la construcción de este universo distópico, futurista; uno de ellos es el antropólogo israelí Yuval Noah Harari, autor de ‘Sapiens: de animales a dioses’ y ‘Homo Deus’; él hace unas predicciones que me parecen muy interesantes y muy oportunas para explorarlas desde la ficción, desde la narración; entonces, el mundo que plantea en el futuro Harari fue una de las fuentes de las que bebí para construir este universo distópico de Sonot.

“Otro autor es el coreano Byung-Chul Han, autor de ‘En el enjambre’, un libro que desarrolla toda una teoría sobre lo que significan las redes sociales o en qué se están convirtiendo las redes sociales, el impacto social, político y espiritual que tienen en la sociedad; este también fue uno de las fuentes de las que bebí para ir construyendo este universo.

“Y hay un tercer autor, el autor transexual Paul Beatriz Preciado, que me influyó mucho para construir toda esta parte de las teorías de género que aparecen al final de la novela, la utopía que pretende esta colectiva fantasma está muy basado en todas las teorías que desarrolla Paul Beatriz Preciado sobre el futuro del género, la concepción de lo binario, lo no binario, la concepción de hombre-mujer. Los tres autores me influyen muchísimo para construir este universo distópico, este futuro en Sonot”, concluyó el ganador del Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” 2020 con “Nómadas”, novela que próximamente publicará el Fondo de Cultura Económica.


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