Detienen a sujeto que robaba cable telefónico





Feliciano J. Espriella/


Dia de publicación: 2021-10-14


El día de antier me llegó vía WhatsApp una nota informativa sobre la detención por elementos de Seguridad Pública Municipal, de un sujeto a quien sorprendieron en el momento en el que se encontraba robando cable de TELMEX y subsidiarias, en la colonia Villa Hermosa. 

La nota agrega que el detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía General del Estado, generándose la carpeta de investigación correspondiente por los delitos de robo, Daño a los Bienes y Ataques a las Vías Generales de Comunicación, este último considerado delito federal grave que se castiga hasta con 11 años de cárcel.

Ese mismo día, leí por la mañana en algunos de los diarios locales que los ‘amantes de lo ajeno’, como les dicen amablemente a los vulgares ladrones, literalmente desvalijaron una escuelita de preescolar de nombre Deseret, ubicada en la colonia Unión de Ladrilleros.

En este lugar, ya se habían llevado con anterioridad las ventanas, puertas y por supuesto el cableado eléctrico. Pero, y pese a tales condiciones, el pasado martes se tenía planeado el regreso a clases presenciales de los niños, a quienes se les instalaría debajo del tejabán, pero resulta que el pasado fin de semana los ‘ratas’ también se llevaron los lavamanos y toda la tubería del baño, y naturalmente, los alumnos no pudieron reiniciar las clases presenciales en esas condiciones.

Casos como los anteriores ocurren por decenas o tal vez hasta centenas a diario por todos los rincones de la ciudad, sin que la policía municipal, entidad a la que le corresponde cuidar que el patrimonio de los habitantes de esta ciudad, hagan algo efectivo, y mucho menos atrapar a los responsables.

Y esa impunidad, provoca que la delincuencia tenga desde tiempo inmemorial tendencias al alza, ¿qué pasará?, ¿las corporaciones policíacas serán tan incompetentes que definitivamente no dan pie con bola? o, ¿será verdad que al interior de los cuerpos policíacos existe un entramado de corrupción que se ha venido tejiendo durante décadas y, en lugar de ser persecutores de delincuentes en realidad son sus protectores?

Entiendo que los ladroncitos de ocasión que se embolsan todo lo que se les ponga enfrente para comprarse una anforita de alcohol del 96 o una ‘pinga’, sean miles y se dificulte encontrarlos salvo que se les sorprenda infraganti. Pero, la otra cifra de la ecuación, debe ser relativamente fácil de encontrar.

Me refiero a quienes compran los objetos robados, particularmente los cableados de todo tipo de alambres conductores, a quienes necesariamente los raterillos necesitan acudir para malbaratar el producto de sus hurtos.

Creo que debe ser fácil identificar material usado y diferenciarlo del nuevo, ¿cuántos negocios podrá haber que se dediquen a la venta de este tipo de material? Pocos seguramente.

El asunto de los robos y la impunidad con la que operan los delincuentes y sus cómplices los compradores de chueco, es exactamente el mismo que el de los tiraderos de droga: todos los conocen pero tienen la anuencia y protección de los encargados de combatirlos.

Recuerdo un caso de hace varios años con una persona a la que conocí recién llegada a la ciudad. Hicimos una pronta amistad y nos acostumbramos a tomar un café a media mañana. 

A los pocos días de establecido en Hermosillo, me comentó que por las noches y como paliativo a la soledad acostumbraba realizar algunas inhalaciones de cannabis. Luego me preguntó si conocía a algún proveedor de la preciada hierba.

La verdad no conocía a nadie, se lo dije y hasta allí llegamos con el tema. Al día siguiente, acuciado por la curiosidad, le pregunté si había encontrado alguna solución.

-Sí – me respondió-, ayer mismo. Ya tengo un guardadito para varios días

-¿Pero cómo? -le pregunté-, tienes menos de un mes aquí, y no conoces a casi nadie. Soltando una sonora risa, me dijo:

-Aquí en México, a cualquier ciudad de la república que vayas, en menos de 24 horas puedes encontrar quien te provea de cualquier tipo de drogas o de compañía femenina.

-Lo único que tienes qué hacer -continuó-, es buscar un taxista o un policía de crucero y preguntarle. Te va a costar una lanita pero te va a sacar del apuro. 

Y en el caso de los vendedore de chueco, me parece que sucede algo parecido. Debe haber muchos que saben quiénes son y dónde encontrarlos.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

Twitter: @fjespriella


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