¿El principio del fin de las mañaneras?





Arturo Soto Munguía/


Dia de publicación: 2019-04-15


Lo más cercano que han estado las “mañaneras” de ser un ejercicio de rendición de cuentas, fue lo ocurrido el pasado viernes cuando el periodista de Univisión, Jorge Ramos se enfrascó en un debate con el presidente a propósito de las cifras sobre homicidios dolosos, relacionados con la presencia y operación del crimen organizado en México.

 

Y la peor parte se la llevó el presidente. De muchas cosas se puede acusar a Jorge Ramos, pero no se le puede regatear que sea un tipo preparado, con mucha experiencia en la cobertura de conflictos internacionales, entrevistador agresivo y sobre todo, con el respaldo de medios poderosos para los que trabaja. Forjado además en el ejercicio periodístico en Estados Unidos, muy distinto al que se practica generalmente en México.

 

Hasta diciembre del año pasado, Ramos era para la causa Lópezobradorista, una suerte de John Reed redivivo, aquel legendario periodista gringo que acompañó a Pancho Villa en algunas batallas y documentó la revolución mexicana en su libro México Insurgente.

 

Hoy, por esas extrañas cosas que estamos viendo en estos días de transición, Ramos es para esos mismos que hasta hace poco lo vanagloriaban, un vulgar chayotero, irreverente, grosero, vendido, cachorro del imperio y candidato a la hoguera en la que debe arder la prensa fifí. Así las cosas en estos tiempos de las benditas redes sociales, la troleada y el meme.

 

Pero no nos perdamos. La nota no es, no debería ser Jorge Ramos, sino el presidente y ese ejercicio ciertamente inédito de aparecer cada día para marcar la agenda cotidiana y mantener a la opinión pública dando vueltas sobre sus dichos.

 

Pero ese ejercicio está acusando desgaste. En su formato, en el que suelen aparecer discursos como el de Nino Canún haciendo la apología más abyecta de la figura presidencial; un periodista que agradece a Dios por haber llevado a Palacio Nacional a un presidente como el tabasqueño o la ya famosa reportera que lo comparó con un corredor keniano. También un periodista sudcaliforniano que pretendía exponerle su caso particular y se le negó la entrada. A los días, murió de cáncer.

Pero el desgaste no sólo es en el formato. El equipo del presidente debe estar valorando la conveniencia de mantener el ritmo de exposición mediática cuando López Obrador ya comienza a ser increpado en público, y hasta jaloneado de la camisa como ocurrió recientemente por parte de mujeres que reclaman por el tema de las estancias infantiles.

 

La seguridad del presidente es, finalmente, un asunto de Estado y como tal debe tratarse.

 

Las mañaneras no son un ejercicio de rendición de cuentas, sino un altar para el ritual de incienso y copal a la figura presidencial.

 

Las cuentas que deben estar sacando los estrategas de la comunicación política gubernamental es que afortunadamente no hay muchos Jorge Ramos y sí varios Carlos Pozos que pueden seguir haciendo viable esa comparecencia matutina cotidiana.

 

¿Quién es Carlos Pozos? Es ese señor de bigotito coquetamente recortado al estilo de la época del cine de oro mexicano. Traje impecable, corbata planchada. Columnista de la conocidísima revista “Petróleo y energía” que suele aparecer siempre en la primera fila durante las mañaneras, con preguntas muy a modo para el lucimiento presidencial.

 

Un “influencer” con mil 228 seguidores en Twitter que gusta del autocromado facilón con bots y trolls que le reclaman a cada momento su tardanza para lanzar su propio canal de YouTube porque no pueden vivir sin sus acertadas participaciones en las mañaneras.

 

Como sus antecesores, López Obrador también tiene sus cromadores predispuestos a la fama sexenal para reproducir un esquema que, a la luz de la experiencia, termino por revertir las intenciones originales.

 

La diferencia es que en estos días de las vertiginosas redes sociales, el efecto se puede acelerar, minando la legitimidad más rápido de lo previsto.

 

Mantener las mañaneras puede ser, para quienes consideran que realmente son un ejercicio de rendición de cuentas, algo necesario. Pero el equipo del presidente quizás tenga otra información, otras cuentas.

 

Las prioridades políticas de los periodistas no son, nunca han sido necesariamente, las del poder. Estamos en ese punto.

 

II

 

Breve e informal charla el pasado viernes con la gobernadora Claudia Pavlovich, mientras esperaba la llegada del secretario de Seguridad Alfonso Durazo Montaño, para el encuentro con secretarios estatales del ramo que se dieron cita en Hermosillo desde sus entidades en el noreste y noroeste de México.

 

Allí contaba, entre divertida y preocupada sus cavilaciones en torno a lo que hará en este periodo vacacional, pues el ejercicio de gobierno es 24/7 y recordaba cómo en febrero pasado, cuando tuvo que ausentarse toda una semana para cumplir una agenda de promoción estatal por la madre patria, “tronó” el asunto del hospital de Magdalena con el sonado caso de la bebé que vio su luz primera a bordo de un carro, por la negativa a atenderla, y luego fue salvada por los médicos que improvisaron un casco neonatal con un garrafón de agua.

 

Desde España, giró instrucciones para tomar medidas urgentes, que incluyeron la destitución de la directora del hospital, aunque luego fue reinstalada al comprobarse que no tuvo responsabilidad en el caso, y que la propia población de Magdalena validó el buen trabajo que ha realizado durante muchos años.

 

Y es que los sucesos relacionados con asuntos de gobierno son, en muchos casos, impredecibles y requieren estar siempre alerta. Hay otros que forman parte de la calendarización fija, como el tema de la huelga en la Universidad de Sonora, que se habría complicado mucho si los sindicatos y autoridades universitarias, así como las autoridades de gobierno no hubiesen actuado rápidamente y puesto sobre la mesa toda su voluntad para no seguir afectando las labores sustantivas de la Máxima Casa de Estudios.

 

Tanto el secretario de Gobierno como el del trabajo, Miguel Ernesto Pompa y Horacio Valenzuela se pusieron las pilas para que el conflicto no se prolongara, innecesariamente, además, pues ante la complicada situación presupuestal se corría el riesgo de llevar la huelga a un tiempo más largo, con muy pocas expectativas de resolver a cabalidad los pliegos petitorios.

 

Se optó entonces por resolver los temas más urgentes y dejar abiertas las negociaciones para seguir bordando sobre otros que, sin duda, requieren un abordaje más detallado.

 

Donde también se estaba complicando el horizonte laboral es en la Universidad Estatal de Sonora, donde el propio Horacio Valenzuela y el director de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Jorge Claussen tuvieron que echar mano de todo su oficio político, pues la ya muy conocida prepotencia del rector Horacio Huerta Cevallos estaba llevando las cosas por el camino del despeñadero, según relatan a este espacio académicos de esa institución.

 

Finalmente se firmó el Contrato Colectivo de Trabajo 2019, acordando un incremento del 3.35% directo al salario y el 1.45 por rezonificación de vida cara.

 

Buena disposición de los funcionarios citados, pero también de los trabajadores universitarios que han sudado la camiseta sacando adelante los proyectos educativos, a pesar de la arrogancia del rector Huerta Cevallos, que es la principal piedra con la que se han topado en el camino, aseguran.

 

 

Miguel Ángel Ochoa, líder del sindicato de la UES ha tenido que hacer de tripas corazón para soportar los desplantes del rector hacia el personal; desplantes ya muy conocidos desde otros puestos que ha ocupado anteriormente.

 

Si la institución fuera otra y el personal tuviera menos tolerancia, seguro que la huelga hubiese estallado sólo por la prepotencia de la principal autoridad.

 

Y con esto nos despedimos temporalmente para soltar un poco las tensiones y el estrés, esperando que durante nuestra ausencia la gobernabilidad del estado no se ponga en riesgo, porque como se dice, “el diablo no descansa” ni siquiera en los días santos.

 

De cualquier modo, pórtense bien, disfruten la familia, aseguren bien sus casas si van a salir, no cometan excesos y si los cometen, inviten, que como quiera me integro ya que estaré en un crucero, pero todavía no decido si el de Rosales y Transversal o el de Solidaridad y Lázaro Cárdenas.

 

También me pueden seguir en Twitter @Chaposoto

 

Visita www.elzancudo.com.mx



AUDIO RELACIONADO:

Este contenido ha sido publicado originalmente por Dossierpolitico.com en la siguiente dirección: http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=217727 Si está; pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Dossier Politico

Comentarios



Aún no existen comentarios

Sé el primero en comentar ésta nota

Comentar nota



Su correo electrónico no será publicado.
Son obligatorios los campos marcados con: *