Alfonso Chaparro... preso de conciencia





José Luis Jara Dossier Político

Dia de publicación: 2008-08-12


Desde que su esposo se encuentra privado de su libertad en el Centro de Readaptación número uno de Hermosillo, la señora Norma cambio totalmente su vida. Ahora se ha convertido en el sostén de su familia, compuesta por cuatro hijos, y los gastos que implica tener a su marido en la cárcel.

Toda esta nueva situación, la señora de Chaparro la ha venido comprendiendo y asumiendo, pues el acuerdo que permanece irrompible con su esposo, es que si "el es derecho, yo también soy derecha".

Pero lo que no le cuadra en su lógica es tratar de comprender la razón de la aprehensión de su marido. La razón de su detención, obedece a hechos que ocurrieron en septiembre del año pasado, cuando lo denunciaron por supuestos hechos de secuestro, violencia y tapar las calles con camiones del transporte urbano.

Sin embargo, a Alfonso Chaparro lo detuvieron hasta el 7 de noviembre, cuando se encontraba realizando unas gestiones de una trabajadora del gobierno del estado, por supuestas negligencias médicas.

A raíz de este trabajo, Alfonso Chaparro recibió la primera amenaza. Supuestamente le dijeron que se calmara con el caso médico o lo iba a lamentar.

Se trata de la señora Norma de Chaparro, esposa de Alfonso Chaparro quien se encuentra detenido el pasado 7 de noviembre, por hechos que protagonizaron los trabajadores del transporte urbano de Hermosillo, por la entrada en vigor del programa SUBA.

Ella vive en la colonia 4 de marzo,

un vecindario que se formó a la orilla de el enorme basurón que existía en la ciudad. Ahora la colonia, ubicada al noroeste de la ciudad, sigue en la marginación. Norma de Castro vive en una de esas casas que en su mayoría están construidas con láminas de cartón.

Llegar con ella fue para hablar del caso de su marido. Y ella se encargó de revelar algunos misterios esta historia:

De entrada dijo: " A él lo detuvieron en el centro de gobierno. No le presentaron ninguna orden de aprehensión, le pidieron el nombre, lo subieron a un carro y se lo llevaron. No se identificaron, no le enseñaron nada".

Hay algo que no se explica, dice Norma de Chaparro: Si se le hubiera querido detener a Alfonso, desde el mismo 17 de septiembre lo pudieron hacer. ¿Por qué se esperaron hasta noviembre?

Pero lo que le ha informado Alfonso –abundó la señora- es que a raíz de las gestiones que realizaba para una empleada de gobierno, porque un doctor hizo mal el trabajo, fue amenazado. Le dijeron que si no se calmaba le iba a pesar.

Y lo aprehendieron el siguiente día, el 7 de noviembre.

Cada sábado y domingo de cada semana, Norma Chaparro se alista desde temprano para acudir a las citas conyugales. Desde las siete de la mañana se presenta en las puertas del Cereso, pasa las degradantes revisiones, que confiesa a ella no le han tratado mal, y entra a las instalaciones del centro de readaptación.

Tiene que caminar como un kilómetro para llegar al pabellón número seis, en la celda 22, que mide unos tres metros por dos, que es la nueva habitación del ex líder de los choferes.

La entrevista fue enfrente de su casa. Y ella relató la historia con una voz serena y firme: "Hay diferentes celdas, pero él está donde está lo peor. La comida se encuentra malísima y Alfonso sufre mucho porque tiene diabetes. Le tienen que dar una dieta para diabéticos y tiene que conseguir la receta de un médico, que no siempre se encuentra a la mano".

La señora se mantiene firme sus visitas a su marido. No falla ningún fin de semana. Y sus razones las explica de la siguiente manera: "Cuando estaba dirigiendo a los choferes contra el SUBA, le ofrecieron dinero, le ofrecieron concesiones y él no se quiso vender. Entonces, si él es derecho, yo soy derecha con él".

Ni la sentencia tiene

La preocupación principal que ahora tiene la señora de Chaparro es que el proceso de su esposo "está en silencio total". No le dicen nada, no lo sentencian, la juez no mueve nada y el tiempo está pasando, a pesar de que cuatro de seis personas que lo acusaron, decidieron desistir sus acciones contra Alfonso Chaparro.

Norma fue hablar directamente con esos concesionarios, con el fin de solicitarles que desistieran de sus acusaciones, porque los directamente afectados son los integrantes de la familia de Alfonso Chaparro. Ellos decidieron desistir –afirmó la señora- porque no se imaginaron las consecuencias que tendría.

A Alfonso Chaparro –contó la señora- le ofrecieron dinero y concesiones. Pero él se decidió respetar a sus compañeros. Se dio cuenta de algunas acciones que son un delito, se dio cuenta de que el gobierno metió camiones "chocolates" para imponer el SUBA. A esas unidades le sobrepusieron placas y los metieron a las rutas. Alfonso se dio cuenta de eso y por decidió luchar contra el SUBA.

Norma de Chaparro recordó que su esposo le dijo varias veces, sobre la posibilidad de que lo metieran a la cárcel.

Así ocurrió. En septiembre del año pasado, unas personas vestidas de civil, lo detuvieron en el edificio de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

Ahora, la señora Norma se quedó al frente de sus cuatro hijos. Puso un pequeño negocio de tortillas de harina y entró a trabajar en una tienda de servicios.

Con eso mantiene los gastos el hogar, paga los gastos escolares de sus cuatro hijos y ayuda económicamente a su esposo y sufraga los trámites que se tienen que hacer en el proceso penal que se sigue contra Alfonso.


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