¿López Caballero se va con Durazo?





Arturo Soto Munguía/


Dia de publicación: 2021-01-14


Se han difundido versiones a propósito de la presunta incorporación del ex alcalde de Hermosillo, Alejandro López Caballero a la precampaña de Alfonso Durazo.

Versiones que pueden resultar creíbles, sobre todo considerando la acentuada vocación del precandidato de Morena a la gubernatura por abrir las puertas a liderazgos de otros partidos, señaladamente el PAN y MC, lo que por cierto trae muy nerviosos a no pocos morenistas que no se tragan del todo el cuento de que esos nuevos fichajes vienen a sumarse a la talacha y no a disputar candidaturas.

Lo cierto es que los servicios de inteligencia de El Zancudo han acopiado información en el sentido de que el señor López Caballero no ha tomado decisión alguna para reincorporarse a la política electoral, ni en el equipo de Durazo ni en el de ningún otro precandidato.

No ha tomado una decisión, pero eso no significa que no lo haga en las próximas semanas.

Desde luego, el más interesado en que López Caballero se sumara a su equipo es el propio Alfonso Durazo. De todos los personajes que ha recolectado el de Bavispe, ninguno tiene los fondos económicos del ex alcalde, un criterio de peso para su eventual incorporación.

Pero además, López Caballero tiene una estructura nada despreciable que comenzó a forjar con su fundación y continuó como candidato del PAN a la alcaldía, incorporando a su vez a no pocos liderazgos del PRI, que le ayudaron en su momento a derrotar al Maloro Acosta en 2012, y que en 2015 volvió a operar para hacer perder al panista Damián Zepeda y abrir la puerta para que el PRI recuperara la alcaldía a manos del mismísimo Maloro Acosta.

Es decir, López Caballero tiene un perfil que a Alfonso Durazo le llenaría mucho el ojo: una cartera abultada y un pragmatismo desideologizado. 

Si hay morenistas que en su momento lo combatieron con denuedo y enderezaron contra él todas las críticas habidas y por haber, esos son pelillos a la mar. Se sabe que el mismísimo diablo puede pasar por un proceso de santificación instantánea con sólo apelar al mágico conjuro: “es un honor estar con Obrador”.

Lo cierto también es que en esta etapa del proceso, el partido que está sufriendo más bajas es Acción Nacional. Antier les comentábamos sobre la incorporación a la precampaña de Morena, de varios liderazgos de la zona del Río Sonora y la sierra. Uno de ellos, Fernando Miranda Blanco es gente ligada al grupo de López Caballero, lo que hizo crecer los rumores de la presencia del ex alcalde gravitando en torno a la precampaña morenista.

Pero ayer, todo el Comité Directivo Municipal del PAN en San Luis Río Colorado hizo pública su renuncia en bloque, esgrimiendo desacuerdos con la alianza Va por Sonora. No dieron pistas sobre el destino de sus militancias, pero tampoco es difícil suponerlo, sobre todo si se considera que el alcalde sanluisino, Santos González Yescas parece ir en caballo de hacienda rumbo a su reelección.

En fin, veamos qué sucede en los próximos días, pero lo que es un hecho es que el chapulineo está de moda, pero nadie sabe si le va a ser suficiente a Durazo la incorporación de esos liderazgos, ante esa verdadera piedra de Sísifo que representa la defensa de administraciones municipales desastrosas, como la de Sara Valle.

Ayer el precandidato estuvo en el puerto de Guaymas y parte central de su discurso fue no sólo justificar, sino defender la administración de la alcaldesa, a quienes los guaymenses tienen más que reprobada.

II

Finalmente Andrés Manuel López Obrador consiguió lo que quería: meterse a la campaña electoral 2021.

Lo intentó desde el inicio cuando empujó para que la consulta sobre revocación de mandato se llevara a cabo  de manera simultánea a la jornada electoral del 6 de junio pero, en una de las pocas veces que la oposición lo ha frenado, el Congreso impidió que así fuera. 

Ahora, ya adelantó una convocatoria “al pueblo de México” para discutir la conveniencia de que las llamadas ‘mañaneras’ dejen de transmitirse íntegramente en los estados donde se vayan a realizar elecciones, atendiendo un ordenamiento constitucional en ese sentido, que ya se acató en los procesos electorales de 2019 y de 2020.

Desde luego, el presidente no lo planteó así. Externó que se trataba de un acto de censura por parte de quienes han avalado fraudes electorales en el pasado y advirtió que litigará en tribunales su derecho a informar al pueblo. 

Esto anticipa la madre de todas las batallas entre el presidente y el INE, con el TEPJF de fondo. Ninguno de los escarceos que hasta ahora hemos visto entre el presidente y el árbitro electoral representan un atisbo de lo que veremos en los próximos meses.

El presidente no estará en las boletas electorales, pero se mantendrá en un intenso activismo partidista dirigiendo la campaña de Morena contra sus adversarios. Pase lo que pase, si se acotan las mañaneras o no, el presidente ya ganó: tendrá todo el aparato propagandístico de Estado para incidir en las campañas electorales, algo que la Constitución expresamente prohíbe para garantizar equidad e imparcialidad en las contiendas.

Alegar el derecho a la información puede ser un argumento válido. Pero asumir que las ‘mañaneras’ son un ejercicio de información es un despropósito. El 80 por ciento de esas conferencias lo dedica el presidente a reivindicar su propia figura como un parteaguas entre el pasado de corrupción y el presente de glorias; a dudosas citas sobre su versión de la historia patria, al denuesto y al escarnio de enemigos reales y supuestos y a la descalificación de la oposición que, desgraciadamente para su causa, no desapareció bajo los 30 millones de votos tan famosos y quién sabe, tan diezmados a estas alturas.

La difusión de las ‘mañaneras’ se aprobó, incluso por el propio presidente, en las elecciones de 2019 cuando Morena, a pesar de ganar las gubernaturas de Puebla y Baja California, perdió más de tres millones de votos, según el morenista Alejandro Rojas Díaz Durán.

En 2020, las ‘mañaneras’ se acotaron también en Coahuila e Hidalgo, donde Morena fue derrotado de manera contundente, sobre todo en el primer estado.

A estas alturas, no queda duda de que el presidente es el principal activo de Morena para conservar la mayoría en el Congreso de la Unión y conquistar la mayor parte de las quince gubernaturas en disputa. Y que las ‘mañaneras’ son su principal aparato de propaganda.

Es mucho lo que está en juego, y por eso la batalla que se avecina, antes que la de las urnas, será épica.

Esa convocatoria al pueblo de México a la que alude el presidente es nada más y nada menos que la reedición de otras batallas que ha encabezado desde su triunfo contra el desafuero y las dos elecciones presidenciales en las que alegó fraude.

Quizás no sea una exageración esa que algunos analistas hacen al comparar a López Obrador con Donald Trump, que también convocó a sus seguidores a la toma del capitolio.

¿Alguien tiene alguna duda de que a un chasquido de los presidenciales dedos, los seguidores de López Obrador tomen la sede del INE y con ello el proceso electoral entre en una espiral de acontecimientos inesperados?

De ninguna manera lo que está sucediendo en estos días es un asunto menor. Tampoco lo que pueda pasar en las próximas semanas.

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