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La marea café
Cuando hace casi tres décadas Henry Kissinger previno sobre el crecimiento de lo que él llamó the brown tide, esto es, la marea café en referencia a los mexicanos indocumentados que en cantidad creciente cruzaban la frontera, naturalmente que de este lado le llovió candela.
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Dia de publicación: 2006-02-01
Cuando hace casi tres décadas Henry Kissinger previno sobre el crecimiento de lo que él llamó the brown tide, esto es, la marea café en referencia a los mexicanos indocumentados que en cantidad creciente cruzaban la frontera, naturalmente que de este lado le llovió candela. Hoy, las remesas que la marea café manda a sus familiares suma apenas el 2 por ciento de sus ingresos..., que se siguen incrementando... Kissinger no emitió la menor calificación peyorativa contra nuestros connacionales, que lejos estaban de alcanzar las cifras actuales de emigración hacia territorio estadunidense. Simplemente se refirió a la influencia que llegarían a alcanzar con el tiempo, una vez que su número les permitiera convertirse en una fuerza política y económica. Para Emilio España de la Cuesta ese momento no tarda en llegar, pero da un paso más allá de Kissinger al considerar que esa fuerza y esa influencia pronto las veremos manifestarse... aquí, en su propio país. España de la Cuesta ya ha aparecido antes en este espacio, aunque no tantas veces como su padre, Emilio España Krauss, lo ha hecho. El hijo es empresario en esta capital y en San Antonio, Texas, pero además es responsable de los asuntos económicos en el Instituto de Mexicanos en el Exterior. Desde ese cargo, así como por su conocimiento de las instituciones responsables de la economía estadunidense, desde hace tres años me ha demostrado que el monto de las remesas enviadas por nuestros connacionales son mayores a las que aquí reportan el Banco de México y la Secretaría de Hacienda. Según él, la cifra de 20 mil millones de dólares fue superada al menos desde el año 2004, cuando Banxico apenas ayer anunció que esa barrera fue rota en el 2005. Y es que mientras las instituciones nacionales reportan exclusivamente los envíos de dinero que llegan por los conductos oficiales, en Estados Unidos existen mecanismos que permiten cálculos bastante precisos sobre el dinero en efectivo que nuestros migrantes traen consigo, o hacen llegar a México por interpósitas personas. España de la Cuesta fue una palanca en constante movimiento para hacer ley el voto de los mexicanos, específicamente en la Unión Americana, pero jamás creyó que éste fuera a ser masivo desde su entrada en vigor: “¿Porque muy poca gente ha mandado la solicitud (de registro) ha sido un fracaso? No es cierto, todo lo contrario, ha sido un logro enorme porque eso le da identidad a los mexicanos. El sentir que vuelves a tener tus derechos en México, que eventualmente puedas votar..., ejercer ese derecho para ellos es muy valioso. Ya no vives en esa nube de que no eres mexicano y además eres ilegal... No se hace de la noche a la mañana por más millones que le metas... Todo tiene un proceso y su tiempo, no es cosa de dinero”. ... Al menos no del dinero de los contribuyentes, sino de los migrantes mexicanos de acuerdo con la siguiente visión que España de la Cuesta tiene del fenómeno migratorio: “La votación de los mexicanos en los Estados Unidos poco a poco se irá dando y con el tiempo los migrantes van a ser los que determinen cómo funcionarán las cosas en México, porque son los que tienen dinero. Desafortunadamente las políticas económicas que tiene México no son las más adecuadas; hay más fuga de cerebros además de fuga de personas, cosas así, y obviamente aquí la gente..., está creciendo su ingreso cada vez más..., de lo que reciben los mexicanos aquí en Estados Unidos solamente llega el 2 por ciento allá, y es el segundo ingreso más importante del país. Si fuera el primero, si el oro negro no estuviera a los precios que hay ahora... Entonces, imagínate la proporción de cómo están las cosas. Es verdaderamente triste...”. Pero de esa triste realidad está surgiendo la fuerza de la brown tide mexicana que Henry Kissinger avizoró hace casi tres décadas, como también vislumbró la evolución de otro país y que su jefe de entonces, el presidente Richard Nixon, puso en las siguientes palabras: “China será la gran potencia económica mundial del siglo XXI...”. Y para allá van las dos. El problema para México consiste en que nadie, entre los tomadores de decisiones, tomó en serio entonces y hoy no recuerdan, simplemente ignoran esas predicciones o peor aún, no tienen idea de qué hacer con ellas. Llegará el momento en que parte del 98 por ciento de los ingresos de nuestros migrantes que allá se queda, comience a venir pero en forma de inversiones productivas, ya no de sustento, y entonces comenzará a aflorar la fuerza política de quienes se fueron. Quizá algunos de ellos también tomen a pecho la idea de asociarse con capitales chinos, y entonces ocurra el gran cambio. Espero que nuestros hijos lo sepan aprovechar...
lmendivil@delfos.com.mx m760531@hotmail.com
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