Se reorganiza narcotráfico a sangre y fuego

Organización de los cárteles


Joaquín El Chapo Guzmán Loera planeó durante ocho años, primero desde el penal de La Palma y luego desde el de Puente Grande, cómo reorganizar el narcotráfico en México y superar la embestida de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contra las cabezas de los cárteles del Golfo, Tijuana, Ciudad Juárez, Sinaloa, El Milenio y algunos otros grupos emergentes.

Dia de publicación: 2005-06-20


Joaquín El Chapo Guzmán Loera planeó durante ocho años, primero desde el penal de La Palma y luego desde el de Puente Grande, cómo reorganizar el narcotráfico en México y superar la embestida de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contra las cabezas de los cárteles del Golfo, Tijuana, Ciudad Juárez, Sinaloa, El Milenio y algunos otros grupos emergentes.
Él sabía que para volver por sus fueros no sería a través de la negociación, sino con sangre, fuego y "calentando" las plazas de Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco, Chihuahua, Tijuana y Sonora, lo que hasta el momento arroja un saldo de 568 muertes en los primeros cinco meses del 2005 tan sólo en el norte del país, aunque si se contabilizan las ejecuciones y los ajustes de cuentas en el resto del país, extraoficialmente suman 950 las narcoejecuciones.

Hechos que el nuevo procurador, Daniel Cabeza de Vaca, definió ante la prensa extranjera: "no son ejecuciones que estén de alguna forma afectando a la sociedad en forma directa; sin embargo, esto lastima a nuestra ciudadanía, a la población y crea inseguridad". Se trata de un asunto entre narcotraficantes y no con el Estado, explicó.

Después de su captura en junio de 1993 en Guatemala y su extradición a México, El Chapo fue testigo de la caída de amigos y enemigos.

Desde prisión contempló la forma en que murió el 5 de julio de 1996 Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos y su cargo lo asumió su hermano, Vicente Carrillo Fuentes, y el hijo de éste, Vicente Carrillo Leyva, con el respaldo de Alcidez Ramón Magaña El Metro.

Durante sus cinco años en prisión, atestiguó cómo el cártel del Golfo se desangró internamente ante la lucha por el liderazgo, que Osiel Cárdenas Guillén arrebató a Óscar Malherbe de León, el cual también fue capturado en un descuido.

El Chapo seguía con interés el accionar de sus enemigos Ramón y Benjamín Arellano Félix, desde su ruptura por el asesinato de una de sus esposas e hijos. Con ellos, lo único que compartió fue la acusación de haber victimado al cardenal de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, en mayo de 1993.

El cártel de Tijuana es el único que se ha confrontado desde siempre con el de Sinaloa. Que encabeza todavía El Chapo Guzmán y comparte con su cuñado y compadre Héctor Luis El Güero Palma Salazar, capturado tres años después que él, cuando se cayó su avioneta en la sierra de Nayarit.

La fuga, principio de la reorganización

El Chapo, el narcotraficante más inteligente al que se ha enfrentado el Estado, como lo definió José Luis Santiago Vasconcelos, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), se fugó del penal de Puente Grande el 19 de enero del 2001.

El presidente Vicente Fox calificó la fuga de El Chapo como "autogol" en su administración, y anunció una cruzada nacional contra el narcotráfico y el crimen organizado.

El Chapo, ya en libertad, sigue las acciones del binomio Sedena-PGR a partir del 9 de abril del 2001, en especial con las detenciones de Gilberto García Mena El June, lugarteniente de Osiel Cárdenas Guillén, en Tamaulipas, que destacan ambas instituciones. Aún no había muertes por mayoreo entre los grupos de sicarios de los cárteles, sólo ajusticiamientos internos.

Le sigue la caída de Alcidez Ramón Magaña El Metro, lugarteniente de El Señor de los Cielos en junio del 2001.

Así, El Chapo agradece el respaldo de su fuga a Ismael El Mayo Zambada García, uno de los jefes de mayor influencia del cártel de Ciudad Juárez, bajo la tutela de Juan José Esparragoza Moreno El Azul, capo de capos, quien desde 1998 ha buscado crear la Federación de Cárteles.

Cuando se encontraba realizando las primeras negociaciones para la reestructuración de rutas, disputa de plazas y el reforzamiento de nexos con los cárteles de Colombia, El Chapo Guzmán fue enterado el 10 de febrero del 2002 de la muerte de Ramón Arellano Félix en Mazatlán, Sinaloa, cuando éste buscaba asesinar a El Mayo Zambada García.

La desgracia de sus acérrimos rivales lo alegra; más cuando detienen en Cholula, Puebla, a Benjamín Arellano Félix, junto a Manuel Martínez González, La Mojarra, integrante de los Narcojuniors.

El 14 de marzo del 2003 cae preso Osiel Cárdenas Guillén, lo que hace olvidar la fuga de El Chapo Guzmán, y le siguen las detenciones de Jesús Albino Quintero Meraz, Don Beto; Javier Torres Félix, El JT; Armando Valencia Cornelio, El Maradona, capo del emergente cártel de El Milenio; Carlos Rosales Mendoza, integrante de Los Zetas; los colombianos Otto García Herrera, El Licenciado, quien luego se fugaría del Reclusorio Sur del Distrito Federal y Hevert Cruz Ruiz, Gino Brunetti y el peruano Antonio Modesto Ríos Lastra, Tío Ríos, entre otros.

La violencia por la supremacía en la lucha por controlar el tráfico de drogas que lleva a cabo El Chapo Guzmán es sólo una muestra del "fracaso de las políticas de seguridad pública", coinciden el abogado penalista, Max Morales, y la presidenta de México Unido contra la delincuencia, Morera de Galindo.

Especialistas consultados coincidieron en que si se elevó el número de capturas o decomisos de drogas no quiere decir que se elevó la calidad persecutoria o preventiva, sino que se incrementó la siembra y el tráfico de drogas y hay más mexicanos involucrados en el narcotráfico, lo que sin duda es causante de la violencia e inseguridad.

Los Zetas, ejemplo de corrupción

En 1996 fueron 20 militares los que conformaron el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes) con la finalidad de combatir al narcotráfico y respaldar la reestructuración de la entonces infiltrada PGR.

Así nace el Gafes, cuyos miembros son entrenados en artes marciales, tiro de precisión, fabricación, activación y desactivación de explosivos, logística, tácticas urbanas y rurales, control y dispersión de multitudes y tácticas de infiltración y espionaje a organizaciones de crimen y delincuencia organizada.

Son adiestrados por instructores de Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Israel. De los 20 sobresale uno: Arturo Guzmán Decena, que tiene grado de teniente coronel. Su visión, astucia y fortaleza física lo eleva al rango de líder de los Gafes.

Los Gafes conforman una estructura de 20 células, todos bajo el mando de Guzmán. Atacan a sicarios, bajadores de droga y traficantes... generan caos dentro de las organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Osiel Cárdenas, a principios de 1998, logra acercarse a los Gafes, y meses después recluta a Guzmán Decena.

La capacidad de confrontación de Los Zetas incluso superó la historia de los gatilleros y sicarios del Barrio Logan de los Ángeles o Los Narcojuniors, que trabajaban bajo las órdenes de los Arellano Félix, en ese entonces, conocidos e identificados por sus sangrientas ejecuciones.

Guzmán Decena asume el sobrenombre de Z-1, el que se le atribuye por ser el color azul zeta del uniforme de mayor rango con el que visten los generales de cuatro estrellas y laureles.

Uno menos

Sin embargo, de acuerdo con las investigaciones de la PGR y delaciones de un testigo protegido identificado con el nombre de "Rafael", revelan que la suerte de El Z-1 concluyó por el amor a Ana Bertha González Laguna, por quien cayó abatido una madrugada por elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y de la Sedena el 21 de noviembre del 2002.

Sus muchachos no buscaron venganza. Conocían la debilidad del jefe: las mujeres. Sólo acudieron a la calle Nueve y Herrera, en Ciudad Victoria, a colocar ofrendas que decían: "Te llevaremos siempre en el corazón. De tu familia: Los Zetas".

Cuatro meses después, la estrella de Osiel Cárdenas se apagó, fue detenido por elementos de la Sedena en Tamaulipas en marzo del 2003.

Siguieron las desgracias para el cártel del Golfo y Los Zetas. Murieron en enfrentamientos Jesús Enrique Rejón Aguilar, El Mamito, Óscar Eduardo Guerrero, El Winni Poo y Jorge Espinoza, El Rambo y fue capturado Rogelio González Pizaña, El Kelín.



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