El cura de El Chapo



Confiesa el padre Chilo haberle bautizado unos 20 niños

Agencias

Dia de publicación: 2007-06-04


José Isidro Guerrero Macías, mejor conocido como "El padre chilo", obispo de Mexicali, se confesó ante un grupo de amigos y colegas, en una visita que realizó a San Luis Río Colorado, y admitió que le había bautizado a unos 20 niños a Joaquín "El chapo" Guzmán Loera, del cartel de Sinaloa..

En una crónica publicada por el periódico Contraseña, de Mexicali, firmada por la reportera Norma Luz López Pesqueira, el 20 de mayo pasado, el ex rector del Seminario de Culiacán se abrió frente a sus interlocutores y habló de política y de narcotráfico.

La comunicadora tuvo acceso a un evento privado y consignó en su nota que el sacerdote culichi responsabilizó al ex presidente Vicente Fox de la ola de criminalidad que ocurre en el país.

Padre Chilo. Confesiones públicas.

El purpurado arrancó carcajadas cuando comentó en son de broma que ahora México era líder mundial de «bichis», a propósito de los desnudos masivos que fotografió el artista neoyorquino Spencer Tunick en el zócalo capitalino.

«En días pasados me llevaron un video de unas niñas de un colegio católico de Mexicali ¡bailando lambadaaa!, ¡Dios santo!», exclamó, a la vez que se persignaba.

La reportera le pidió una entrevista, a lo que el purpurado contestó:

«Ay, santa mujer, pues querrás que no coma, me tengo que regresar a Mexicali en una hora», aunque al final se compadeció ante la insistencia de la reportera, a quien finalmente le dijo que la atendería durante la comida.

Llegó al Instituto Cristóbal Colón acompañado del padre Abraham Ramsés García López, secretario de Educación y Cultura de la Diócesis, y de varios seminaristas.

—Padre ¿cómo le decían al cardenal Norberto Rivera en México?, le preguntó, para romper el hielo.

— Lo comenté en la homilía: ‘Norberto Rivera, tu pueblo se te encuera’», recordó divertido, con una sonrisa pícara dibujada en el rostro.

«Cuando supe (de las fotos del Zócalo) le hablé por teléfono, es muy amigo mío y estaba muerto de risa. Esas son cosas del PRD, ¡y enfrente de la Catedral,…Dios mío!», invocó de nuevo, pero esta vez no se persignó.

— Y dígame señor, ¿está preparada la Diócesis de Mexicali para una propuesta de ley para despenalizar el aborto como ocurrió en el DF?

— Estamos súper preparados para defendernos, desde que el Santo Padre declaró a la catedral de Mexicali «Catedral de la Vida». Tenemos grandes líderes con una familia estable y de valores.

«El viernes realizamos una caminata de dos horas, en donde 5 mil manifestantes libres y voluntarios celebraron la vida y la familia. Este ha sido un gesto de que en esta porción de México, Baja California y Sonora, tenemos valores muy grandes como la vida y la familia».

—¿Tienen previstas otras acciones?

— Sí, vamos a juntar 20 mil firmas y las vamos a llevar al Congreso, el PAN está apoyando todo esto».

Por un momento, para hacer una pausa a la andanada de preguntas que se agolpaban en mi garganta, el obispo se puso a hojear varias ediciones del periódico Contraseña que la reportera le había llevado para que conociera el semanario.

«¡Mira, mi amigo El Chapo Guzmán!, le bauticé como a 20 niños», comentó muy quitado de la pena.

Siguió hojeando el periódico y encontró entre las páginas a otro de

sus amigos, Manuel Espino, sin duda uno de sus principales aliados en la batalla en contra de la despenalización del aborto.

José Isidro Guerrero, el padre chilo, no ha sido el único que se ha relacionado con afamados narcotraficantes con el pretexto de ejercer el sacerdocio.

Otro caso fue el de Gerardo Montaño Rubio, sacerdote que durante su paso por Tijuana entre las décadas de los 80 y 90 trabó amistad y bautizó a los hijos de Benjamín y Ramón Arellano Félix, y construyó un verdadero emporio en su parroquia, gracias a las generosas limosnas y donativos de los que tenía conocimiento el obispo Emilio Berlié.

Montaño Rubio, a instancias del ahora Arzobispo de Yucatán, Emilio Berlié Belaunzarán, fueron el conducto para que los famosos hermanos, otrora líderes del Cártel de Tijuana, se entrevistaran con el nuncio apostólico, Girolamo Prigione.

En diciembre de 1993, Benjamín y Ramón habían acudido a la Ciudad de México, donde fueron recibidos por el representante del Papa en la nunciatura, su intención era deslindarse del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

De la presencia de los afamados narcotraficantes el nuncio dio aviso al entonces procurador General de la República, Jorge Carpizo McGregor, quien se lo comunicó de manera inmediata al presidente Carlos Salinas.

Y no movieron un dedo para detenerlos.

Están por cumplirse 14 años del asesinato del cardenal, y la PGR aún sigue sosteniendo la hipótesis, que es rechazada por un amplio sector de la iglesia católica, empezando por el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, de que Posadas Ocampo murió debido a que los pistoleros venidos de Tijuana lo confundieron con El Chapo Guzmán.


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