La ruta de los 55 mdd



México, EU, Suiza, Turquía…


Declaraciones ministeriales revelan la ruta de algunas de las operaciones que se hicieron con los recursos de los mineros que fueron movilizados por órdenes de Napoleón Gómez Urrutia —aún se encuentra en Vancouver, Canadá—, a través de empleados del sindicato. Presuntamente se desviaron a cuentas de su esposa, hijos y de personas que se desconoce la relación con el ex líder.

Dia de publicación: 2007-04-01


Por lo menos 17 instituciones bancarias y de inversión de México, Estados Unidos, Suiza y Turquía utilizó el ex líder minero Napoleón Gómez Urrutia, Napo, para beneficiarse de los 55 millones de dólares que estaban en el fideicomiso establecido en Scotiabank Inverlat, para ser distribuidos entre los 10 mil integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, y que presuntamente fueron desviados a cuentas de su esposa (Oralia Casso Valdés) y sus hijos (Alejandro y Ernesto Gómez Casso), y de personas que se desconoce la relación con el ex dirigente como Gerardo Califa Matta, Guillermo Sepúlveda y María del Carmen Páez Martínez de la Garza Evia, de Texas, entre otros.

Declaraciones ministeriales en poder de MILENIO Semanal revelan la ruta de las operaciones financieras que Gómez Urrutia y el entonces tesorero del sindicato, Héctor Félix Estrella, realizaron con los recursos de los trabajadores mineros —incluso con una cuenta en BBVA Bancomer del Libretón, que paga bajas tasas de interés pero rifa coches y productos del hogar—, que causaron denuncias penales por “fraude específico” en contra de ellos. Los últimos datos que se conocen del ex dirigente en el país es cuando estuvo en San Juan de Sabinas, Coahuila, en apoyo a los familiares de los trabajadores que murieron el 19 de febrero de 2006 en la mina Pasta de Conchos, Coahuila.

Después desapareció y a principios de marzo se confirmó que Napoleón Gómez Urrutia se encontraba en Canadá. Desde el enorme edificio donde vive, ubicado en las calles Jerius y Bute, West Georgia Street, Vancouver, dirige su defensa y a sus seguidores del sindicato minero. Las autoridades migratorias de ese país le extendieron su visa de visitante hasta el 6 de mayo, pero se sabe que solicitó la residencia permanente para no enfrentar las denuncias radicadas ante diversas autoridades ministeriales de México.

Sin embargo, en sus declaraciones ante el Ministerio Público, Gregorio Pérez Romo —quien pasó de realizar labores de limpieza, a mensajero y después a convertirse en una persona de confianza de los principales miembros del sindicato minero para actuar como chofer, mecánico y llevar a cabo operaciones bancarias—, reveló la forma en que por órdenes de Gómez Urrutia y de Félix Estrella efectuó varias transacciones financieras y pagos de la tarjeta de crédito de Alejandro Gómez Casso, por ejemplo, y cómo recibió órdenes el 14 de marzo de 2006 para esconderse porque “se sabía” que la PGR investigaba a los dirigentes sindicales.

También ante la autoridad ministerial, Eva Estela Sabanero Sosa —trabajadora de BBVA Bancomer que ingresó a la institución en 1983 y ocupaba el puesto de director de sucursal durante esa fecha de 2006– dijo que Félix Estrella le pidió asesoría para inversiones, que abriera una cuenta en dólares donde en marzo de 2005 se depositaron 55 millones de dólares, y que también le dio instrucciones para que un mes después transfiriera a Estados Unidos 15 millones de dólares.

Las operaciones bancarias y los documentos entregados fueron reconocidos como reales por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Las revelaciones

Gregorio Pérez Romo, como todos los días, estaba el 14 de marzo de 2006 entre las nueve y media y diez de la mañana en las oficinas del sindicato minero en Doctor Vértiz 668 cuando el tesorero (Héctor Félix Estrella) lo llamó y le manifestó su preocupación porque “se sabía que estaba siendo investigado por la PGR”, y que como los dos “realizaban todos los movimientos bancarios tanto del sindicato como de Napoleón Gómez Urrutia y de su familia, así como de otros miembros sindicales…”, le ordenaba a través de la contadora general Verónica Castro, “que tomara unas cajas de cartón para archivo y unas llaves, y que fuera a esconder esas cajas a la casa de Bolívar 797”.

En las cajas selladas estaba la información de egresos e ingresos del sindicato, pólizas de cheques expedidos, soporte contable y documentación de los movimientos financieros que se realizaban. Por eso había que esconderlas. Igual que los “cerebros de las computadoras” conocidas como CPU donde está la información y archivo de los controles relativos al fideicomiso formado en Scotiabank Inverlat para beneficio de los trabajadores.

Pérez Romo entró a trabajar en el sindicato minero en 1986 en las oficinas de Doctor Vértiz 668, colonia Narvarte, para realizar labores de limpieza. En 1993 se convierte en mensajero y ayudante de oficina; en el 2000, al mismo tiempo que llega la nueva dirigencia del sindicato, encabezado por Napoleón Gómez Urrutia, su posición toma importancia y se convierte en operador financiero de sus jefes, nada más y nada menos que del propio Gómez Urrutia y de Félix Estrella, el tesorero. Estima en total operó en su propia cuenta bancaria 12 millones de pesos.

Le dijeron que se escondiera junto con las cajas y que después le avisarían cuándo podría salir, qué debería decir y cuándo se podría presentar con un abogado a declarar ante la PGR. El 15 de marzo se comunicó con Félix Estrella. Le comentó que no podía estar todo el día encerrado, que no quería tener problemas, que le hablara con la verdad… Él no quería estar escondido… No había hecho nada indebido, que lo querían involucrar en “cosas indebidas” como “sacar, esconder y vigilar la documentación”.

Recibió la instrucción de presentarse ese día a las seis de la tarde en Vértiz 666, en las oficinas del tesorero. No lo recibieron porque había una junta privada entre Lizbet Lira Guillén, secretaria de Napo, Juan José Ruvalcaba, chofer del líder, Jacqueline Ketz Anzures, ex trabajadora del sindicato, y “un abogado de apellido Zepeda” que recibían instrucciones de Félix Estrella. Éste le dijo a Verónica Castro que a partir de ese día, y durante 15 más, se fuera de descanso, “como si estuviera suspendido del trabajo”. Gregorio no aceptó.

Según su declaración ministerial, Pérez Romo aceptó haber recibido varios cheques certificados a su nombre para realizar por lo menos 17 operaciones bancarias por instrucciones de Gómez Urrutia y Félix Estrella provenientes de la cuenta 453375811 a nombre del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana por un total de 6 millones 164 mil pesos, entre marzo y noviembre de 2005. Se le ordenó pagar las tarjetas de crédito American Express de Alejandro y Ernesto Gómez Casso y depositar fondos a favor de Consultoría Internacional Casa de Cambio; los sobrantes en efectivo los entregaba a Lizbeth Lira o Félix Estrella. Entre las operaciones están las siguientes:

8 de febrero de 2005,
cheque por 416 mil 140.46 pesos; depósito a favor de Consultoría Internacional Casa de Cambio por 280 mil 140.46 pesos y el resto lo entregó a Félix Estrella.

28 de febrero,
cheque por 220 mil 88.93 pesos que endosó a favor de Benigno Gómez López (también mensajero) para pagar la tarjeta de crédito American Express de Alejandro Gómez Casso con 17 mil 929 dólares; el resto lo entregó a Lizbeth Lira.

8 de marzo,
cheque por 253 mil 50 pesos de los cuales se depositaron 221 mil 600 pesos a favor de Consultoría Internacional; el resto se lo dio a Lizbeth.

9 de marzo,
cheque por 631 mil 311.43 pesos para pagar 519 mil 311.43 pesos de la tarjeta de crédito de Alejandro Gómez; el resto se lo entregó a Lizbeth.

30 de marzo,
cheque por 232 mil 214.72 pesos para depositar 167 mil 214.72 pesos a favor de Consultoría Internacional y de Alejandro Gómez; el resto lo entregó a Lizbeth.

14 de abril,
cheque por 304 mil 990 pesos para depositar 234 mil 990 pesos a la cuenta de Consultoría Internacional y el resto a Lizbeth.

12 de mayo,
cheque por un millón 433 mil 658 pesos para depositar un millón 310 mil 980 pesos a Consultoría Internacional; el resto lo entregó a Lizbeth.

22 de junio,
cheque por 400 mil 395.23 pesos para depositar 314 mil 367.57 pesos a favor de Consultoría Internacional y el resto lo entregó a Lizbeth.

Otro personaje no identificado, Héctor Pérez Estrella, recibió 5 millones 655 mil 379.70 pesos de la misma cuenta el 29 de junio, pero se desconoce en qué fueron utilizados. Los sindicalistas afectados denunciaron a Gregorio Pérez Romo por el delito de fraude específico en grado de coparticipación.

Los primeros 15 millones

Eva Estela Sabanero Sosa ingresó a Bancomer el 11 de agosto de 1983. Ocupó diversos cargos hasta llegar al puesto de director de sucursal. En 1999 fue gerente de la sucursal de Etiopía, en Xola 1302, donde personal del sindicato minero realizaba operaciones. Después se fue a Jalapa y en julio de 2002 regresó a la misma sucursal y retomó la relación bancaria normal con directivos sindicales que realizaban operaciones entre cuatro y seis millones de pesos mensuales. En esas fechas ya era líder Gómez Urrutia.

A mediados de 2004, Héctor Félix Estrella le dijo que iba a recibir una fuerte cantidad de dinero “de un fideicomiso de los trabajadores”; le pidió asesoría para inversiones a plazo fijo, en dólares o sociedades de inversión. El dinero no llegaba, se cambia de sucursal y el tesorero sindical la localiza en enero de 2005 y le informa que ya tiene los 55 millones de dólares. Le pidió abrir una nueva cuenta, en dólares, diferente a las que ya tenían, en la sucursal donde ahora trabajaba. Lo hace el 22 de febrero.

Sabanero Sosa recibió la transferencia de “aproximadamente 55 millones de dólares” del banco Scotiabank Inverlat a principios de marzo a Bancomer. Durante un mes la cuenta permaneció intacta, y en abril el propio Félix Estrella le informó que Gómez Urrutia había decidido “enviar una cantidad importante al extranjero” y que lo asesoraba Alberto Velasco González. Las (órdenes las) recibió por escrito de Gregorio Pérez: transferir 15 millones de dólares a un banco de Texas, en Estados Unidos para invertirlo “en papel gubernamental o soberano de Brasil”. La operación no se pudo realizar por no contar con las autorizaciones necesarias y porque las instrucciones estaban también mal.

Velasco González, molesto, le dijo que “estaba perdiendo unos millones” porque no se completó la transferencia al extranjero. Finalmente se hizo, y presumiblemente el asesor de inversiones de Napo al parecer hizo otra operación importante.

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, a su vez, embarga las cuentas del sindicato y de Gómez Urrutia y comunica a los interesados los estados de cuenta de enero de 2004 a enero de 2006. En el expediente legal se establece que el 24 de enero de 2005 Scotiabank Inverlat recibe en depósito 55 millones de dólares; el día 27 se retira un millón de dólares, y el 4 de marzo 54 millones 84 mil 470.90 dólares. Los dos retiros se canalizan a BBVA Bancomer.

Las propias autoridades entregarían al juez detalles de las operaciones de Gómez Urrutia tanto en la Ciudad de México como en Nueva York, Houston, McAllen, Laredo, San Francisco, Estambul o Suiza. Entre otras destacan las siguientes:

—Dos transferencias por 185 mil dólares cada una a Gerardo Califa Matta al J. P. Morgan de Houston y al International Bank of Commerce de San Antonio; seis transferencias a su hijo Alejandro por 438 mil 653.49 pesos depositados en una tarjeta de American Express; dos transferencias a Bernardo Ortiz Garza por 66 mil dólares en el Laredo National Bank; un millón 900 mil dólares a María del Carmen Páez Martínez de la Garza Evia en el Laredo National Bank; 22 millones 500 mil dólares transferidos al Scotiabank Inverlat.

De la cuenta bancaria de Bancomer por 54 millones 687 mil 343.36 dólares se realizaron nueve retiros por 44 millones 767 mil 765.23 dólares y se transfirieron al City Bank New York, a Bearn Stearns Securities Corp. De Nueva York, al BBVA Bancomer, Scotiabank Inverlat, HSBC y Laredo National Bank, entre otras. Otras operaciones ordenadas por Napo y su tesorero fueron:

—El primero de junio de 2005 la Consultoría Internacional Casa de Cambio transfirió a Kevin Wells tres mil 500 dólares en el Wells Fargo Bank en San Francisco; el 17 del mismo mes envió 28 mil dólares a Selahattin Turcan en su cuenta en el Isbktris Turquiye is Bancase as Estambul; se transfirieron 33 mil francos suizos a la Federation Internacional Mealworks a un banco en Suiza; Ernesto Gómez Casso recibió 40 mil dólares de la misma consultoría y su hermano Alejandro 137 mil 236.26 dólares.

En el expediente, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informa que también está embargada la cuenta de Libretón número 1198952906 a nombre de Gómez Urrutia, y aunque no desglosa las operaciones con la misma, sí señala que está sujeta a investigación. El secretario de Trabajo, Javier Lozano invitó a los integrantes del sindicato minero a convocar a una asamblea extraordinaria y elegir a su líder para terminar con el divisionismo interno. Gómez Urrutia está en Vancouver, Canadá y los dirigentes seccionales afines planean convocar a una asamblea el 2 de mayo. Pero no todos están de acuerdo, Elías Morales, líder reconocido del sindicato, pretende imponer otra fecha. Mientras, los 55 millones de dólares no aparecen del todo, aunque una parte se pagó a trabajadores.


Este contenido ha sido publicado originalmente por Dossierpolitico.com en la siguiente dirección: http://www.dossierpolitico.com/vernoticias.php?artid=19596 Si está; pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Dossier Politico

Comentarios



Aún no existen comentarios

Sé el primero en comentar ésta nota

Comentar nota



Su correo electrónico no será publicado.
Son obligatorios los campos marcados con: *


Artículos Relacionados