Cuidado... cobran auge pastillas restringidas

Temgesic... la moda que mata.


Con todo y los controles establecidos por la Secretaría de Salud para regular la prescripción y venta de medicamentos, en algunas ciudades del país grupos de jóvenes han desarrollado una serie de mecanismos que van desde el soborno y la falsificación, hasta el robo y la compra de recetas médicas.



Dia de publicación: 2005-07-24


Con todo y los controles establecidos por la Secretaría de Salud para regular la prescripción y venta de medicamentos, grupos de jóvenes han desarrollado una serie de mecanismos que van desde el soborno y la falsificación, hasta el robo y la compra de recetas médicas.

Al mismo tiempo, el uso y abuso del Temgesic, un analgésico-narcótico derivado de la morfina, de potentes efectos sedantes y gran poder adictivo, ha surgido como una “moda” en el mundo del consumo y el tráfico de sustancias de uso restringido.

Médicos, propietarios de farmacias y líderes de organizaciones de autoayuda para personas con problemas de adicción, alertan sobre la presencia de este fenómeno que en ciudades como Saltillo,donde ala luz de la impunidad, esta ·moda" cobra proporciones insospechadas.

“A veces vienen muchachos de aspecto descuidado con alguna receta de medicamentos controlados que, suponemos, se roban de algunos consultorios y uno de los medicamentos al que ahorita le están dando mal uso es el Temgesic”, declara José Solorio Gutiérrez, presidente de la Unión de Propietarios de Farmacias de Saltillo, asociación que agrupa a unos 85 establecimientos.

Médicos sospechosos

A su vez, una fuente revela la existencia de doctores y farmacéuticos sin ética, que tienen relación con traficantes dedicados al comercio de recetas y medicinas de acceso controlado.

El doctor responsable de un centro de rehabilitación para drogadictos, que por razones de seguridad pide sean omitidos sus generales, refiere el caso de un joven adicto al Temgesic que adquiría recetas a precios de entre 70 y 100 pesos, a través de cinco consultorios localizados por el rumbo de la colonia Bellavista.

“Él surte su cajita de inyecciones que le cuesta 200 pesos con seis unidades, vende las ampolletitas en 200 y le saca mil o mil 200. Con eso mantiene su vicio diario y logra pagar las recetas. Me cuenta además que él no es el único y que donde vive hay muchos que hacen lo mismo...”.

El mercado local

Jorge, un interno de una casa de regeneración para jóvenes adictos, relata en un testimonio de vida cómo durante cinco años y siendo consumidor de pastillas psicotrópicas trabajó en el negocio de la venta de éstas, conocidas también con el mote de “pastas”.

Habitante de la colonia Zaragoza, narra que contaba 16 años cuando un día conoció a un médico del sector que traficaba con recetas y fármacos controlados.

“Yo le sacaba hasta 300 pesos, o 250, a una caja que me había costado 25, 30 pesos... Como andas perdido en el vicio le vendes al que te dé dinero, sean señoritas, niños de 12, 13 años, mujeres grandes, no te importa”.

Pronto se convirtió en un dealer profesional que encontró en las escuelas, los centros de baile y las maquiladoras un nicho importante para la distribución de estos fármacos.

“Me corrieron de tres fábricas porque en las tres me sorprendieron vendiendo pastillas y me acusaron de ‘envenenador’”.

Y explica lo sencillo que resulta para muchos traficantes como él conseguir la droga:

“Tú vas a la farmacia, llevas tu receta y, como es doctor reconocido, ellos te la venden. Si te preguntan algo ‘a ver ¿tú padeces de esto?’, yo les decía ‘sabe qué... llámele al doctor y él le va decir de lo que estoy enfermo’, el de la farmacia le llama y el doctor le dice ‘sí es mi paciente, recételo, no hay problema’”. Habla así cuando alude a la ética de algunos galenos involucrados en la venta clandestina de recetas y sustancias de todo tipo:

“Andando en las pandillas conoces de todo, doctores que la venden, licenciados que trafican, de todo. A ellos lo que les interesa es el dinero, no les interesa su profesionalismo, ni nada”.

Hurto de recetarios

El robo de recetarios de consultorios u hospitales, o la falsificación a través de la tecnología computacional, son otras de las técnicas utilizadas por los adictos y traficantes de medicamentos controlados.

Declara José Guadalupe Puente, delegado de la UPROFARM en Coahuila:

“Con una receta tú puedes ir y sobornar al dueño de una imprenta para que te haga un bloquecito”.

Mario Alberto Siller Soto, médico general, cuenta que una tarde salió de su consultorio localizado en la Calzada Madero.

“Tenía la costumbre de dejar el recetario encima del escritorio, salí un momento y mi secretaria, que había entrado al baño, dejó abierta la puerta del consultorio y el block de recetas desapareció.

“Más tarde me hablan de la farmacia para comunicarme que una persona trataba de surtir un psicotrópico con una receta mía. Llegué y vi que era un chamaco que quería comprar una caja de Rohypnol, el famoso ‘Roofis’ que por aquellos años estaba de moda....”.


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Comentarios



Enrique López

Me urge salir de mi adicción al temgesic ayuda!

2012-08-14

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