El cómo y cuándo del policía





Roberto Fleischer Haro/


Dia de publicación: 2019-01-09


Algo que nuestra sociedad siempre ha sufrido y que la ha flagelado constantemente desde la época española, es el abuso de autoridad, los ciudadanos siempre han sido agredidos por personas encargadas de vigilar, proteger, resguardar los bienes que toda sociedad requiere para su convivencia común, y a esto le podemos agregar conductas que vienen a constituir la impunidad como la corrupción, cohecho, peculado, tráfico de influencias y privación ilegal de la libertad.

En pocas palabras, la violencia se presenta en cualquier época y en cualquier lugar del mundo, y nuestro Estado no escapa a estos hechos.

El hombre ha pedido y exigido una serie de derechos, los cuales considera que los tiene como parte de una sociedad, ya sean éstos ante sus conciudadanos o ante las instituciones creadas para tal fin.

Pero los ciudadanos que tenemos conductas irregulares en la vía pública o carecemos de principios y autoridad moral, siempre protestamos cuando somos amonestados por la policía o detenidos por la misma y remitidos al cuartel policiaco a disposición de la jurisdicción que corresponda.

Lo que denigra y ofende tanto que; tratamos de mal informar a los representantes de la ley con causa o sin ella y hasta se presentan denuncias “por abuso de autoridad”, ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, contraloría y Asuntos Internos.

Todos tenemos derechos por el solo hecho de ser personas, pero como se vive en sociedad, tenemos también obligaciones que debemos observar para desarrollarnos en la mejor forma, en paz y en armonía.

No se puede negar que la violación a los derechos fundamentales, puede darse también por los servidores públicos en el ejercicio de sus funciones, para lo cual se han creado las Comisiones como organismos vigilantes de las actuaciones de dichas autoridades, para defender esa facultad.

La complejidad de las relaciones entre el sistema policial y la sociedad hace imposible que éstas se expliquen, sin más, como el resultado de una policía corrupta e ineficiente y una sociedad legítima y ciudadana supuestamente víctima de los abusos policíacos.

Los Ciudadanos que violamos las Leyes buscamos apoyo en los Derechos Humanos como si fueran a chaleco, protectores de la delincuencia.

Ejemplo: Al participar los elementos Policíacos en la detención de un individuo con antecedentes de reincidencia en la portación de armas, violando el Artículo 8º de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, quienes además se acogen al Articulo 16.- de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual en uno de sus párrafos  manifiesta lo siguiente:

La autoridad (no dice que autoridad) que ejecute una orden Judicial de aprehensión, deberá poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna (no especifica que tanto tiempo pueda ser la dilación, pueden ser minutos, horas, días, considerando que la detención fue a kilómetros fuera de la ciudad) y bajo su más estricta responsabilidad. La contravención a lo anterior será sancionada por la Ley Penal.

En los casos de delito flagrante, cualquier persona puede detener al indiciado poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad inmediata y ésta, con la misma prontitud, a la del Ministerio Público.

Dado a lo anterior en los momentos más apremiantes de los ciudadanos que solicitan el auxilio de la policía, se sienten protegidos y apoyados al estar en peligro su integridad física y sus bienes, sin considerar el cómo, cuándo y en qué condiciones va a actuar el servidor público, exponiendo su vida para cumplir con su cometido.

Es fundamental la comprensión del fenómeno, por la magnitud de los hechos y la repetición con que se dan, nos muestra que la solución a este problema requiere algo más que controlar al delincuente sin el uso de la fuerza.

Las detenciones que en su momento hace la Policía a personas que violan el Bando, etc., etc., es en apoyo a la ciudadanía a la cual tienen la obligación de proteger y ayudar, ya que constantemente se reciben reportes con diferentes argumentos.

Los elementos de seguridad Pública, apoyados en los Artículos 117 y 118 del Código Penal y de Procedimientos Penales para el Estado de Sonora, pueden proceder ante la falta de denuncias y querellas directas por parte de ofendidos, con el fin de disminuir considerablemente la incidencia de delitos, en el entendido que adquieren una responsabilidad, al dejar de actuar en el cumplimiento de un deber legal.

Si queremos tener un cuerpo policiaco digno, con principios y autoridad moral, que no denigre u ofenda nuestros Derechos Humanos; primero debemos cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos antes de exigir nuestros derechos.

 

Roberto Fleischer Haro. 

Miembro de la IV generación de egresados de la Escuela de Policía del Estado de Sonora. 

Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583 de fecha 12/19/2000



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