Dignidad republicana (no hincarse)





Noé Becerra/


Dia de publicación: 2018-12-03


El pasado día uno de diciembre de 2018, tomó posesión como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el licenciado Andrés Manuel López Obrador. Finalmente, después de intentarlo durante largos y desgastantes dieciocho años, logra obtener la banda presidencial que le fue entregada por el expresidente Enrique Peña Nieto, quien ceremonialmente le entregó al Diputado Porfirio Muñoz Ledo para que éste la entregara a su vez, a López Obrador.

Asombra en realidad, la pulcritud política conque se desarrolló la ceremonia oficial, además del control que sobre las huestes diputadiles se notó. Pueden destacarse muchas cosas, pero lo cierto es que fue una recepción del mando presidencial totalmente distinto a todos los demás, donde nos tenían acostumbrados al boato y el protagonismo, tanto de priístas como de panistas. Hoy, todo fue diferente.

Aunque, en un marco que en ocasiones se tornó populista y demagógico, es de destacarse los cien compromisos que López Obrador lanzó al pueblo de México.

La opinión pública no se cree todo lo que dijo. Sin embargo habría qué darle el beneficio de la duda. Por lo pronto, cambia la imagen tradicional y costumbrista, para convertirla en una más apegada a la realidad.  

El ceremonial se llevó a cabo en pleno Zócalo de la Ciudad de México, teniendo como importante telón a las etnias del país. Allí le fue otorgado el mando institucional de los indígenas de México. Y visiblemente emocionado, López Obrador se soltó el pelo, comprometiéndose en lo que será parte de su plan de gobierno.

Bien, por lo que respecta a apoyar a niños, jóvenes y adultos que se encuentren estudiando, a través de una beca que servirá para sus gastos más necesarios. Otro, su preocupación por apoyar a quienes han dejado toda una vida laboral, es decir, los ancianos del país.

Plausible la mayoría de las decisiones tomadas en sus cien puntos que leyó ante la multitud. Lo único criticable para quien esto escribe, fue el momento en que se hincó ante un indígena que estaba materialmente llorando. 

Esto no se vió bien. El presidente es el presidente. Y debe conservar en todo momento los modales y protocolos que exige su investidura. Eso sin mencionar que es el jefe de las instituciones y jefe supremo de las fuerzas armadas. ¿Cómo está eso de andar haciendo genuflexiones, presidente?.

Otra iniciativa que no convence es hacer más pobres a funcionarios y empleados del gobierno federal, con esos sueldos y salarios de miseria, que conducirá sin duda, a la pobreza del servicio público en lugar de mejorarlo. Lo mismo ocurre con las pensiones inhumanas para los pensionados y jubilados mexicanos.

Estos dos últimos rubros creo, vale la pena que el presidente AMLO, las retome, las reconsidere, las reflexione, y actúe en consecuencia.

Conste, actualmente no trabajo para ningún gobierno.

O usted, ¿qué opina amable lector?. 

El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios Estados y articulista en diversos periódicos del país. Teléfono (6621) 57.7114 celular  primalex2010@hotmail.com


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