Mega especuladores del desastre





Noé Becerra/


Dia de publicación: 2018-02-13


Existen miles de problemas en México que requieren una solución. Se requiere poner orden en primer lugar. Uno de los problemas más graves sin duda alguna, es el fenómeno de la corrupción y la impunidad, que van estrechamente de la mano con la falta de observancia de la legalidad y la legitimidad.

Mas grave aún, es cuando la falta de legalidad y de legitimidad provienen de los túneles de la burocracia. Gobierno y Sociedad no se han podido poner de acuerdo en este tema. El gobierno es el primero en llevar a cabo acciones ilegales o ilegítimas en contra de la sociedad. Su actuación es reprobable.

Ante la falta de ese binomio legalidad-legitimidad de parte del Estado, surgen los jinetes del Apocalipsis nacional, consistente en la corrupción-impunidad. El Gobierno actúa de manera discrecional en el respeto, la observancia, el cumplimiento y aplicación de la Ley, y por ende de su sanción al individuo, que genera un caos jurídico de tal magnitud que la sociedad también observa la desventaja que se decide a delinquir o a violar las disposiciones legales.

En simple apariencia usted amable lector, podría cuestionar a este columnista en el sentido de que se culpa de todo al gobierno. No, fíjese que no es así. Lo que sí es cierto es que si el gobierno pusiera orden en casa seguramente sus habitantes se alinearían hacia el respeto a las leyes. 

El Estado tiene todas las atribuciones y facultades legales para hacer que se cumpla la Ley por los ciudadanos, pero debe empezar con el ejemplo de que será el gobierno institucionalizado quien cumpla en primer término con tal obligación.

Otro fenómeno que incide en el desánimo colectivo de una sociedad harta del abuso y del servilismo, es el relativo a los megaespeculadores políticos, financieristas y mercantilistas que se han apoderado del gobierno y el Estado mexicanos, convirtiéndose en muchos lugares del país, en verdaderos caciques, en gurús, en factótum de la vida comunitaria.


Nadie tiene trabajo ni oportunidades si el cacique lo decide. Es una especie de moderno ejecutor del Derecho de pernada. Pueden existir en comunidades paupérrimas, pero eso de que existan en estados progresistas no tiene nombre, ya que los convierten en pueblos sojuzgados por su innata costumbre en doblar la cérvix y hacer apología de la genuflexión. 

Su interés de lograr negocios con los gobiernos en turno, ha provocado que se conviertan y se autoerijan en verdaderos e inigualables centros de poder contra los cuales no puede competir ningún otro comerciante, pues con tal desequilibrio, se robustece la vieja sentencia: “aquí vive el presidente, y el que manda vive enfrente”.

De no acabar con esta práctica, todo lo que ofrezcan los candidatos será maquillaje caro y con rubor artificial cambiando votos por bisutería barata y de mala calidad.  


O usted, ¿qué opina amable lector?. 

El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios Estados y articulista en diversos periódicos del país. Teléfono (6621) 57.7114 celular  primalex2010@hotmail.com


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