La Calle 12…





Mario Munguía Murillo/


Dia de publicación: 2017-09-11


Cuando se dio el boom agrícola en la Costa de Hermosillo, la primera etapa que se pavimento fue de Hermosillo a la Calle 12, así se le conocía al insipiente poblado que era un oasis para los que se aventuraban ir a Bahía de Kino y a los florecientes campos que llegaban hasta la calle 36.

Trigo y algodón fueron las principales cosechas que levantaban los piscadores venidos del sur del país, Oaxaca, Guerrero y Chipas. La idiosincrasia –usos y costumbres dirían los mágicos antropólogos- de estos personajes les “obligaba” a traer consigo a su familia; así, empezaron a construir sus casas en aquel desierto que nada tenía que ver con lo que ellos veían en su natal tierra verde.

El poblado fue creciendo a través de los años, las familias migrantes encontraron su futuro, su bienestar y, quizá hasta su libertad. Fue en 1945 cuando esto inicio, y en 1986 lo nombran Comisaria Miguel Alemán.

Era un pueblo tranquilo, donde escuchábamos diferentes idiomas, veíamos indumentarias salidas de la imaginación, hombres y mujeres de baja estatura; todo esto no solo a los niños y adolescentes, también a los adultos, les impresionaba, veíamos que en el sur había gente diferente a lo que estábamos acostumbrados ver hacia el norte. El poblado de la Calle 12 creció, y con ello sus problemas.

Aquellos que llegaron del sur, eran hombres y mujeres muy trabajadores, acostumbrados a agachar la cabeza frente al patrón, nunca miraban a la cara, menos a los ojos; religiosos, pero a su vez, tradicionalistas en sus costumbres que, para la gente del Hermosillo conservador y aristocrático dueño de los campos, los veía como rara avis que solo eran “indios” que servían para trabajar (esclavos).

Los “enganchadores” los traían con falsas promesas y aquí los entregaban a los mayordomos de los campos, se les asignaba el lugar donde “vivirían” la próxima temporada de cosecha, el espacio asignado era –es- una barraca de lámina y cartón que encerraba a los cientos de pequeños grandes hombres y mujeres que hacían –hacen-ricos a sus patrones.

Los jornales eran –son- de sol a sol, ahí las horas de trabajo las marca su salida y entrada; 40 grados centígrados promedio diario en verano y, 5 grados promedio en invierno son lo que han vivido desde que llegaron.

Cada tres años, cada seis años, llegan a la Calle 12 los candidatos, limpios, bañaditos,  perfumados; acompañados de los caciques agricultores que han ordenado a sus mayordomos llevar una “trocada de jornaleros” –les ordenan- y, no les descuentan el día, pues ayudaron a la causa del candidato. Fotos con los pequeños hombres que huelen a sudor y tierra, cubiertas sus caras con paliacates que sostiene la gorra para protegerse del incandescente rayos del sol, (los trajeron directamente del surco que ese día piscaban) – en ese momento cambian, porque el capataz les ordena, ponerse la que el candidato les regala-; sonriente el personaje, callados los indios. Termina el evento y, al surco jornalero.

Los candidatos a alcaldes y, ahora los que buscan una diputación e incluso el que quiere la curul en el Senado a dicho y siguen diciendo ya en “funciones” a dos años de mandato –en este caso actual-: “Para darle una correcta conducción a las aguas pluviales, evitar inundaciones y reducir el índice de contaminación, el Instituto Municipal de Planeación Urbana (Implan) realizará una obra de infraestructura verde en Miguel Alemán”.

Pero la cosa no para ahí, han mejorado el discurso lea usted: “Será un apoyo para evitar inundaciones, al conducirse de forma correcta las aguas pluviales. Es poli funcional, porque se reforestará con especies endémicas de la región, para que se sigan reproduciendo cierto tipo de pájaros y animales de la región. Ahorita está muy deforestado Miguel Alemán”. 

¡Ops! Ya no se conforman, ahora hasta pájaros y animales de la región incluyen. Los primeros siempre han existido, los segundos también; solo qué hoy difícilmente el bura, el coyote, los juansitos y liebres, iguanas y porogüis, las tortugas y cascabeles y hasta las chicoteras no podrán participar porque simplemente la gente los asusta y los mata. Eran de la región.

Todo esto que esta entrecomillado lo dijo la infanta Carolina Espinosa Guerrero, Directora de Implan. Y me vuelvo a preguntar, no habrá asesores que conozcan la realidad del suelo que pisan, el señor Lagarda, espurio cronista y jefe de asesores de la presidencia municipal ¿Qué hace?. Aclaro, no es nada personal, así me dijo el “maloro”.

Pero mejor a’i se las dejo. La hija de Trini quiere ser diputada federal, por eso anda volando drones, en la Calle 12, pobre Trini…¡¡¡SARAVAH!!!

mtesota@gmail.com
@mariomunguia8
www.vocesdeldesierto.com


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